Beneficios de la termoterapia

Beneficios de la termoterapia

La termoterapia consiste en la aplicación de calor o frío con el fin de modificar la temperatura cutánea, intraarticular y central de los tejidos blandos con la intención de mejorar los síntomas de determinadas afecciones o dolores musculares debidos a diferenetes causas. Por eso, cada vez más gente usa los tratamientos de termoterapia y busca pasar unas vacaciones en balnearios de España. La crioterapia y la termoterapia son complementos útiles para el tratamiento de las lesiones musculoesqueléticas y de los tejidos blandos del cuerpo.

Objetivo de la termoterapia

El objetivo de la termoterapia es alterar la temperatura de los tejidos en una región determinada a lo largo del tiempo con el fin de inducir una respuesta biológica deseada. La mayoría de las termoterapias están diseñadas para administrar la terapia térmica a un volumen de tejido objetivo con un impacto mínimo en los tejidos intermedios o circundantes.

Calor

Al aumentar la temperatura de la piel y el tejido blando, el flujo sanguíneo aumenta por vasodilatación. La tasa metabólica y la extensibilidad del tejido también aumentan. El calor aumenta la captación de oxígeno y acelera la cicatrización de los tejidos; también aumenta la actividad de las enzimas destructoras, como la colagenasa, y aumenta la tasa catabólica.

Frío

Al disminuir la temperatura de la piel y el tejido blando, el flujo sanguíneo disminuye por vasoconstricción. A continuación, se produce una vasodilatación que previene el daño hipóxico. El metabolismo de los tejidos disminuirá al igual que la excitabilidad neuronal, la inflamación, la tasa de conducción y la extensibilidad de los tejidos. A temperaturas articulares de 30°C o inferiores, se inhibe la actividad de las enzimas que degradan el cartílago, como la colagenasa, la elastasa, la hialuronidasa y la proteasa. la disminución del ritmo metabólico limita las lesiones posteriores y ayuda al tejido a sobrevivir a la hipoxia celular que se produce tras la lesión.

Ambas aplicaciones pueden reducir el dolor, pero la cuestión de cuándo utilizar una u otra aplicación sigue siendo objeto de debate. Por lo tanto, se puede tener en cuenta la preferencia del paciente a la hora de decidir qué herramienta de termoterapia utilizar.

Aplicación del agua caliente

El calentamiento de los tejidos superficiales puede lograrse mediante compresas calientes, baños de cera, toallas, luz solar, saunas, envolturas térmicas, baños/salas de vapor. El calor puede inducirse en los tejidos más profundos mediante electroterapia (ultrasonidos, ondas de choque y radiación infrarroja).

El ejercicio en agua caliente, normalmente denominado hidroterapia, acuaterapia o balneoterapia, es un tratamiento popular y eficaz con efecto analgésico para muchos pacientes con afecciones neurológicas o musculoesqueléticas dolorosas. El calor del agua puede bloquear la nocicepción al actuar sobre los receptores térmicos y los mecanorreceptores, influyendo así en los mecanismos segmentarios de la columna vertebral. Tiene efectos positivos sobre la homeostasis de la barrera cutánea y una actividad antiinflamatoria. Además, el calor puede mejorar el flujo sanguíneo y la relajación muscular. El efecto hidrostático también puede aliviar el dolor al reducir el edema periférico y amortiguar la actividad del sistema nervioso simpático.

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