Si buscas un Campamento de Verano desde Madrid donde los pequeños de la casa puedan desconectar, RuralKamp es el ideal. Se encuentra en un pueblo de los Valles Pasiegos, de tan solo 30 habitantes y tiene todos los atractivos naturales de esta zona de Cantabria.
Este campamento es para niños de edades comprendidas entre los 6 y los 12 años y se desarrolla en el Albergue de “La Casa de Gándara”, una finca rural donde olvidarse de pantallas, estrés o masificaciones. Un lugar idílico para disfrutar del aire puro, las risas y unos recuerdos que les durarán para toda su vida.
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Un lugar de Cantabria que parece de otra época
Uno de los encantos de Cantabria lo encontramos en los Valles Pasiegos, puesto que el verdor es el protagonista absoluto, junto con los ríos cristalinos y unos pueblos donde el tiempo parece detenerse. En el Albergue La Casa de Gándara se puede disfrutar de todo esto, ya que cuenta con todo lo necesario para que los niños disfruten con total seguridad mientras exploran la zona. Dispone de habitaciones confortables con baño privado, un comedor amplio y espacios al aire libre donde poder saltar, correr y pasarlo bien.
Destacan por su política de cero pantallas. Por este motivo, los móviles y las tablets se guardan en una caja debidamente custodiada. Si les pasa algo a los niños, los responsables del campamento se ponen en contacto con los padres o pueden llamarles sus progenitores sin problema.
A los papas se les muestra una foto del grupo cuando llegan y se realizan actualizaciones semanalmente mediante WhatsApp. Esto lo agradecen mucho los niños, ya que duermen mucho mejor, se relacionan con los demás y disfrutan, en definitiva, de esos días de desconexión.
Todo listo para el verano de 2026
Existen cinco turnos semanales de lunes a domingo en las fechas que van del 29 de junio al 2 de agosto. Cada uno de ellos tiene una duración de una semana exacta, por lo que es intenso, pero tampoco llega a ser abrumador. Los grupos son reducidos, de 55 niños como máximo por cada turno, donde hay un ratio monitor/niño de 1/8.
Los monitores, como es lógico, están debidamente formados y titulados en educación infantil, ocio y tiempo libre, contando además con años de experiencia y formación en primeros auxilios y estarán las 24 horas del día con los pequeños durmiendo en dicho albergue.
¿De qué lugares provienen los niños?
La mayoría vienen de Santander, Bilbao, Madrid, Logroño y Burgos. El precio del autobús es de 80€ ida y vuelta. En el caso de que prefieras acudir en coche propio, mandan las coordenadas GPS exactas.
¿Qué comen de verdad los niños?
En el campamento cuentan con pensión completa consistente en 5 comidas al día, toda cocina casera de la zona. Entre ellos destacan para el desayuno los tortos pasiegos, zumo natural y fruta. La comida para reponer fuerzas tiene al cocido montañés, marmita o conejo al ajillo como protagonistas. A la hora de merendar hay churros o bizcocho casero. La cena suele se ligera, pero muy sabrosa y siempre hay sorpresa para el postre del día. Se adaptan también menús para las personas celiacas, que sufran de intolerancias y también para los vegetarianos.
Un programa completo de actividades
Los niños no se aburren, puesto que, entre otras cosas, estarán en un paraíso natural, haciendo tirolina, talleres creativos, excursiones a una cascada, veladas nocturnas, así como observación de estrellas. Todo ello desde 449€ a la semana todo incluido.
La familias vuelven año tras año
Estamos ante un campamento de tanto éxito entre los que acuden que los niños suelen repetir y para las familias ya es tradición mandar a sus hijos al RuralKamp.
Una de las razones por las que repiten es que los padres notan el cambio cuando les recogen, puesto que sus hijos son más autónomos, están más tranquilos y no paran de contarles historias del campamento.
Una forma de descubrir la Cantabria rural y sus encantos
En los Valles Pasiegos se puede vivir pura magia. Desde ese olor a hierba mojada que enamora al sonido del río de fondo. Una finca que se encuentra vallada, pero que al mismo tiempo está abierta al entorno. Los pequeños pueden ver ciervos al amanecer o recoger moras silvestres, además de ir aprendiendo nombres de plantas acompañados siempre de los monitores. Una forma de recibir educación ambiental y de disfrutar de la naturaleza sin riesgos.
Los padres primerizos pueden estar tranquilos, puesto que hay zonas cámaras de vigilancia en las zonas comunes, botiquín convenientemente actualizado y contacto permanente con los monitores.
Después de todo lo que os hemos contado, seguro que no os importaría a los padres tampoco ir ¿eh?. Lo cierto es que es una experiencia para los niños que no olvidan jamás y donde aprenden y juegan en la naturaleza.